El camino hacia la felicidad

Durante mucho tiempo el hombre ha ido en busca de la felicidad. No existe una sola persona en el mundo que no desee ser feliz. Por más diferentes que somos unos de otros todos tenemos en común ese deseo de alcanzar un estado de felicidad total, no aquella felicidad momentánea y fugaz que se va enseguida como un soplo de viento y que deja en su lugar un pequeño vacío, sino aquella que permanece dentro de nosotros y jamás se va, aquella que a pesar de la adversidad se abraza a nosotros y no se piensa soltar. Muy pocos la encuentran y a la mayoría se les va toda una vida en su búsqueda implacable por conocerla.

Todos tenemos un concepto distinto de lo que es la felicidad, nos gusta definirla de mil modos posibles y tenemos el mal vicio de tenerla siempre sujeta a una condición. Le ponemos mil y un trabas, tantas que no le damos a ésta una sola oportunidad de penetrar los muros y barreras que nosotros mismos fuimos construyendo en nuestro afán por alcanzarla. Nos empeñamos en buscarla en los lugares equivocados y terminamos alejándola, convencidos de que podremos encontrarla en el lujo, en lo material, en lo superficial, bajo la seguridad de un puesto importante, de un status adquirido o simplemente que la podremos encontrar junto a nuestros amigos y familia. La buscamos y la buscamos, cansándonos cada vez más de no poder hallarla y terminamos con ésta horrible sensación de que la felicidad es esquiva, lejana e imposible. Llegamos incluso a pensar que la felicidad fue hecha para otros y no para nosotros mismos.

Creo que la felicidad es algo tan simple que no la podemos comprender. El hombre no está acostumbrado a la simpleza y por eso inventa  métodos cada vez más originales para complicar la felicidad y volverla inalcanzable. Durante años se ha mantenido la creencia de que ésta depende del éxito, así mientras más exitoso seas más feliz serás y si no tienes éxito estás condenado a la infelicidad. Esto hace que nuestro sueño de lograr ser felices sea aún más complicado y difícil de lograr, porque los parámetros del éxito son difusos y nadie los puede dictaminar.

Lo que muchos hombres no han podido o no han querido comprender es que la felicidad no es producto de factores externos sino más bien el resultado de procesos internos. Constantemente buscamos afuera aquello que todo el tiempo ha estado dentro de nosotros. Nuestra felicidad no depende de otras personas, no depende de una posición social, ni mucho menos de la capacidad de adquisición, la felicidad no depende de nada, ella solo es ella y es el producto de una decisión. Cada quien debe elegir ser feliz y entonces lo será. No existen personas felices o personas tristes, simplemente existen personas que DECIDEN ser felices y personas que DECIDEN ser tristes. La felicidad siempre ha estado al alcance de nuestra mano y somos nosotros quienes decidimos si queremos tomarla.

Decidir ser feliz no es algo fácil, porque es una decisión que tenemos que retomar diariamente. Elegir la felicidad implica mirar más allá de las imperfecciones, de las dificultades y de las adversidades, significa que nos tenemos que volver maestros en ver lo positivo por encima de lo negativo y aprender a ver lo bueno detrás de cada situación mala. Ser feliz significa aprender a apreciar, comenzar a agradecer por todo aquello que se tiene en vez de quejarse por todo aquello que hace falta. Debemos perder esa vieja costumbre humana de estar mirando para arriba, hacia aquellos que tienen más y comenzar a mirar para abajo, hacía aquellos que tienen menos, hacia aquellos que sufren más, hacia aquellos que son indefensos, hacia aquellos que viven en situaciones de opresión, terror y crueldad, solo así nos podemos dar cuenta de lo afortunados que somos y de lo mucho que tenemos.

Ser feliz no es tarea fácil y a pesar de que resulta más fácil ser infeliz, considero que la felicidad es mucho más satisfactoria. La vida es demasiado corta como para permitirnos el lujo de ser infelices todo el tiempo. Dedícate a brindarle al mundo sonrisas que te salgan del corazón, agarra las riendas de tu vida y deja de buscar la felicidad lejos sabiendo que la tienes en ti; comienza a apreciar los pequeños detalles que siempre son los más importantes y vive una vida más feliz, ya que después de todo la elección está en ti.

¡Vive, grita, baila, gózate la vida minuto a minuto, incluso llora, saborea la tristeza por algunos segundos pero jamás dejes que te consuma, respira, sigue adelante y olvida las penas que la vida es bella y estamos en éste mundo para ser felices!

Felicidad

* Aquí les dejo un videito: 

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